ZAQUEO
“Había un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico; y quería ver a Jesús para conocerle; mas no podía a causa de la gente porque era pequeño de estatura…” (Lc. 19,2)
va a pasar el Señor por mis caminos
y hay un bosque vivísimo de espinos
que me hieren los pies con
mordeduras.
La higuera no me presta sus alturas
porque ha muerto de estéril. Y los pinos
han huído de todos mis caminos
a sembrar, solitarios, sus honduras.
No hay árboles ahora, en este mundo
de grises esqueletos y metales.
Los árboles se mueren cuando nacen.
Sólo hay un miedo ilustre y vagabundo
preñado de delirios verticales
que habitan en el hombre y en él pacen.
