10/2/21

EL PRIMER ATEO

Fue de noche. Los ojos, desvalidos
en honda oscuridad, se resignaron

a enmudecer las flores. Apagaron

las nubes y los aires encendidos.

 

Llegó un torrente de confusos ruidos

a las sienes del hombre. Se espantaron

sus pájaros del alma. Se tornaron

las nieves de su altura fríos gemidos.

 

En un delirio vertical y agudo

alzóse pertinaz contra el misterio.

Sangró el misterio de la luz quebrada.

 

Sangró su corazón y quedó mudo

para cantar su gozo de salterio.

Esclavo el Hombre se rindió a la nada.