“Lávame enteramente de mi iniquidad y límpiame de mi pecado; rocíame con hisopo y seré puro; lávame y seré más blanco que la nieve” (Salmo 50)
Poético dolor. Sublime pena.
hondo latir humano: MISERERE.
David llora palabras: vive y muere
hecho esperanza derramada y plena.
Pide David a Dios nieve serena
sobre la fiebre de su sangre. Quiere
esa luz que traspasa y que no hiere
o que -herida de amor- desencadena.
Llora David el hondo desconsuelo,
el vacío infinito del pecado:
ha quebrado al amor su loco anhelo.
Pero Dios es AMOR, Dios a su lado
alzará sus cenizas en un vuelo
de humilde corazón enamorado.