11/2/21

CARGA DE DIOS

“…porque mi yugo es suave y mi carne ligera” (Mt 11,30)


No, Señor, no es tu luz pesada carga,

ni tu suave palabra hiriente brisa.

Es tu misma blancura, tan precisa

que me hace blanco de saeta amarga.

 

Hierve el odio en el mundo. Hay una larga

noche del corazón, con fiera prisa

por apagar la flor de mi sonrisa.

De aquí el temblor oscuro que me embarga.

 

Porque soy unos gramos de desvelo

zarandeados por el viento frío

que conduce mi llama con su hielo.

 

Vierte mis aguas a tu inmenso río.

Mora feliz en mi pequeño cielo.

Tu carga no es pesada si eres mío.