“…porque Dios es amor” (I de San Juan 4,8)
mi vida en tu sustancia. Estoy plantado
como un árbol de carne devanado
en hojas y raíz al cielo y tierra.
Tu cielo y tierra que me desentierra
para morir de vuelo enamorado.
Soy un latido tuyo, reiterado
sol a sol, mar a mar y guerra a guerra.
Concorde con tu vida hasta mi muerte
quiero morir en Ti, morir por verte
gozosamente dentro de mi esencia.
Y hacer del polvo breve de mi vida
mi prolongada llama agradecida
que luzca eternamente en tu presencia.
