“Uno de ellos volvió glorificando a Dios. Y Jesús dijo: ¡No fueron diez los leprosos curados…? Lc. 17,11
¿Cómo será el soneto que lamente
la ingratitud del hombre? ¿Qué negrura
en catorce columnas de estatura
podrá rasgar el cielo de repente?
¿Qué sol de fuego secará la fuente
que nace en las raíces de la hondura?
¿Qué corazón de carne tan impura
pronunciará latidos ciegamente?
¿Qué olvido de la luz? ¿Qué gozo insano
se burlará de aquel samaritano
que retorna a Jesús y dice “gracias”?
¿A dónde van los nueve tan de prisa?
¿Por qué su aliento germinó la brisa
que traspasa de hielos las acacias?
