“Mirad los lirios del campo…”
el pájaro, la miel de su garganta,
el afán que en el monte se levanta,
el ocaso en derrame de colores.
La noche misma con sus mil temblores,
hablan de Ti, Señor. Desnuda y santa
la palabra del ser existe y canta
miles de plenitud, miles de amores.
Padre, Señor, Amor, divina mano,
¿por qué ha nacido el ateismo humano
junto al paisaje de la primavera?
¿Por qué no late el mar en cada ola?
¿Por qué la noche misma se estercola
de vacío o de sangre tan guerrera?
