el secreto del gozo permanente:
dormir en tu regazo confidente,
despertar ala paz de tu latido.
Cura las llagas del hermano herido.
Aclarar la sonrisa de la fuente.
Sembrar el corazón sencillamente
en la parcela del amor perdido.
Así de fácil. Punto. Como el niño.
Como el calor oculto del cariño.
Como el verso que enciende la violeta.
Gracias, Señor. Al fin la poes
ía
es el Amor o Tú. No lo sabía.
Perdona mi torpeza de poeta.
(San Pedro de Cardeña 6 - Enero - 1987)
