como si fuera tu Sagrario vivo.
Quédate para siempre. Te recibo
para darte mis besos de cariño.
No tengo más; pero mi vida entera
es para Ti, Jesús, para besarte.
En mi pecho Te tengo. Quiero darte
el calor inocente de mi hoguera.
Tu Madre Virgen me dirá las cosas
que debo hacer para que Tu sonrías.
Y San José con sus carpinterías
convertirá mi corazón en rosas.
Te pido por mis padres, mis hermanos,
mis abuelos y todos mis amigos.
Todos juntos seremos como trigos
que en tu tierra de amor, crecen lozanos.
No me dejes pecar. Mi corazón
ha de ser, siempre tuyo, Jesús mío.
En tus manos me pongo. Te confío
la fe de mi Primera Comunión.
