como si fuera tu Sagrario vivo.
Quédate para siempre. Te recibo
para darte mis besos de cariño.
No tengo más; pero mi vida entera
es para Ti, Jesús, para besarte.
En mi pecho Te tengo. Quiero darte
el calor inocente de mi hoguera.
Tu Madre Virgen me dirá las cosas
que debo hacer para que Tu sonrías.
Y San José con sus carpinterías
convertirá mi corazón en rosas.
