Toda Carmen Te das; toda te cantas
Magnificat humilde contento.
Rosal hermoso de agradecimiento
que nos floreces, Madre, y nos levantas.
Ruiseñores serán nuestras gargantas
para verter tu música en el viento.
Carmen harás de nuestro sentimiento
que alabe maravillas sacrosantas.
Carmen de fe, de amor y de esperanza.
Carmen de incienso que hasta Dios alcanza
y vuelve Gracia Plena confidente.
Como a Juan de la Cruz, tu llama viva,
haznos carmen de luz contemplativa
para cantar a Dios perpetuamente.
