14/7/21

SANTO NIÑO DE LA SUERTE II

 

Te apoyas en la muerte. Niño mío,

reclinado en la fría calavera.

Tu leve corazón tal vez espera

que te cubra con besos el rocío.

 

Retorno ya, Jesús, de mi extravío

y Te prometo ser tu cabecera

en flor de permanente primavera

regada con las aguas de tu río.

 

Quiero alzarte conmigo, que tu peso

será para mis brazos dulce beso

que me dé fortaleza en el ascenso.

 

Tuyo seré, Señor, hasta la muerte,

porque Contigo, Niño de la Suerte,

es fácil alcanzar el gozo inmenso.