¿Qué manos, al tallar, iban besando
tu imagen de madera enardecida?
¿Qué corazón se abrió callada herida
para pintar tu rostro meditando?
¿Qué poeta se hallaba declamando
primaveras de luz estremecida?
¿Qué paloma de paz quedó prendida
en tus ojos de Madre custodiando?
La Palabra de Dios tierna y sencilla
reposa en tu regazo y nos anuncia
caminos, esperanza, primavera.
Virgen de nieve, blanca maravilla,
alondra del amor que se pronuncia
en poema de luz y de madera.
