17/7/21

SANTO NIÑO DE LA SUERTE III

 


Y, después de morir, seguir viviendo:

yo reclinado en Ti, dulce almohada.

Despertar en la luz de tu alborada

eternamente, junto a Ti, latiendo.

 

En tu pobreza redentora enciendo

mi corazón de tierra vulnerada.

Seré, Contigo, viva llamarada

que comparte la vida redimiendo.

 

Soñaré como Tú con la esperanza

de que sólo el amor sencillo alcanza

la  plenitud del vuelo y de la altura.

 

Fundiremos los dos nuestro destino

de carne humana y de calor divino

para ser permanente sembradura.