10/7/21

HALLAZGO DE LA VIDA

 

Gracias, Señor, mi felicidad está concluida.

Tras los ansiosos galopes de mi alma

ha tenido lugar el hallazgo de Ti.

 

Tú me satisfaces.

Tú me consolidas.

Tú primavereas la tierra humilde de mi ser.

 

Me seduces, Niño en el pesebre de Belén.

Me enterneces, desvalido,

en los brazos de María, ternura materna.

 

La penumbra oculta de tu trabajo en Nazaret

nazarenea mis días anónimos.

 

Pecador, me alzas;

enfermo, me curas;

apóstol lánguido, me entusiasmas;

débil sufridor, me das temple desde la Cruz.

Asediado por el tiempo y por el espacio,

me resucitas a la Vida intemporal.

 

Gracias, Señor. Mi hallazgo de Ti

me sostiene permanentemente

en el sentido de vivir,

en el oficio de sembrar horizontes de esperanza;

creado por el Amor

y destinado a la consumación en el amor.

 

Gracias, Señor, Jesús de Nazaret.

plenitud del Ser Originante por ser Dios,

y lenguaje cálido y humano por ser hombre.

Quédate siempre a mi lado:

Te he conocido y no puedo vivir

desposeído de Ti.

 

Necesito tu mirada,

tu palabra,

tu gesto,

tu silencio,

ese beso incesante de tu Presencia

traspasándome

como sangre o como Vida

que jamás se marchita.

¡Gracias, Señor!