Niño esclavo de Ti. Niño tan libre,
que todo el universo me cobija.
Se me da cada cosa, porque tengo
la omnipotencia de sentirte mío.
¡Bendita pequeñez! ¡Bendito asombro
que me hospeda en el gozo de saberte!
No me hieren los límites del tiempo
ni las vayas hostiles del espacio,
porque Tú me regalas tu presencia
Tu claro amanecer intemporal.
Y me profeso niño, para darte
ocasión de nutrirme con tus besos.
Y me profeso esclavo, para serte
posesión consumada.
Eres mi Dueño, Dios. Sumisamente
acepto el Reino de tu Luz creante.
Llevo en andas el gozo de sentirte
regando mi pobreza con tu lluvia.
Líbrame de soberbias madureces
y déjame ser niño y ser esclavo
para vivir en libertad perenne
y ser, en Ti, señor de tu riqueza.
