A veces, Señor, nada tengo que decirte,
pero todo mi ser es palabra hacia Ti.
Siento como un clima, grato y cálido, que me libera
cuando Te pienso.
Me envuelve tu silencio como el abrazo callado de la madre.
Y, sin decirte nada, me sosiego estando en Ti.
Incluso, esta pobreza de expresión
que quisiera decirte la palabra precisa y no sabe,
la recoges y me obsequias
con la gratuidad palpitante de Ti que me vivifica.
Soy tuyo: me siento besado, traspasado por tu beso, sin merecerlo.
Sólo se decir GRACIAS.
Sólo sé repetir GRACIAS.
En esta sola palabra Te doy
mi pasado claro-oscuro,
mi presente difícil,
mi futuro confiado.
En esta sola palabra GRACIAS,
recojo la poesía de todas las criaturas
para darte el Magníficat de mi filiación.
Al ser, para Ti, gratitud, consumo todas mis ansias.
Que siempre florezca esta pobreza: Nada saber decirte
y ser todo palabra que disfruta
tu silencio de amor fertilizando mi pobre cariño.
Gracias. Soy feliz y estoy alegre con difusiva Alegría.
Porque….