27/8/21

PERSEVERAN TUS HIJOS

 


Somos hijos de Dios, somos tus hijos.

Perseveramos en amor. Alzamos

torres de guardia señalando el cielo.

Volteamos campanas. Sostenemos

arcos de sol románico dorando

el trigo de la paz callada y recia.

Queremos bautizar el siglo veinte

en pila antigua y nueva de esperanza.

Nos duele su dolor tan arrogante

y tan ausente de la luz perenne.

Cantamos fe. Deletreamos fe.

Piedra de fe, llamamos, existimos.

 

Y Tú, Madre, nos nutres con tu leche

para seguir salvando ruiseñores

en sotos blancos en candor oculto.

 

Somos pequeños, Madre, pero inmensos

cuando, postrados de rodillas, damos

a Dios el corazón y al hombre el surco.

Trabajamos orando. Nos sembramos

sin complejo de estrellas y nacemos

espigas que se comen y alimentan.

 

Nos señalaste Tú, Madre serrana,

austera Madre altísima y fecunda.

Sigue escribiendo el libro de tus versos

con niños blancos, hijos de tu nieve,

con jóvenes de bronce virginal,

con padres de dolor y de esperanza,

con ancianos de espiga ya madura.

 

Danos tu paz serrana, tu mirada

antigua y nueva de madera y Madre

para seguir salvando el soto blanco

de corazón y tierra desposados.