¿Quién eres tú, estrella recatada
que guarda su fulgor en la clausura?
¿Qué lámpara de amor en aventura
te roba el corazón y la mirada?
¿Qué río de pureza acrisolada
conduce en su corriente tu hermosura?
¿Qué te dijo la Virgen en la oscura
tiniebla del arcón amordazada?
Te llenó de Si Misma con sus ojos
y su mirada descorrió cerrojos
de envidia y de lujurias homicidas.
Y tu rostro de carne se hizo rosa
blanca y azul de virginal esposa
con todas las virtudes encendidas.
