Estás en mí feliz; silabeando
palabras de amistad y de ternura.
Mi corazón Contigo, se aventura
a dar la vida, por tu amor, amando.
Quedo en Ti, mi Señor, resucitando
cuando me cerca la tiniebla oscura.
Queda mi sangre libre en la clausura
de vivir para ser amor cantando.
Mi vasija de amor, aunque de cobre
no tiene más, Señor, porque soy pobre
con algún calderillo venenoso.
Te doy cuanto poseo y cuanto anhelo:
la tierra, el mar, el corazón, el cielo
y este verso de fuego jubiloso.
