Toda ternura, flor de mansedumbre.
Delicada palabra adolescente.
Sonrisa de cristal como la fuente
que mana de las nieves de la cumbre.
El andar del amor en reciedumbre
eres de luz callada e inocente.
Te siembras corazón sencillamente
y naces llama de Su propia Lumbre.
Siempre niña, filial, diminutiva.
Siempre beso de paz contemplativa
que viste los caminos de blancura.
El Niño Dios contigo se desposa,
Teresita del Niño, Niña rosa
en el vergel azul de su Hermosura.
