Sólo tu aire, Dios, sólo tu aire
purifica mi sangre.
Sólo tu aire alumbra los motivos
de mi ser y existir.
Respirando tu aire la certeza
de verdades eternas
recolecta el agobio de mis horas
en declive de tiempo:
amplía el horizonte de mis ojos,
sólo de barro humano,
con la luz de la gloria presagiada.
En tu aire se albergan golondrinas
de vuelo jubiloso;
con tu aire se inspiran las gargantas
de claros ruiseñores.
No me dejes vivir contaminado
de otros aires oscuros.
Nútreme con tus sólidos misterios,
con tu palpable corazón amante.
Cúrame con tu aire los cansancios
porque tu aire es soplo de tu Espíritu.
