Candorosa mirada es tu mirada,
Señora y Madre, manantial de vida.
Cerca de Ti, respiro tu acogida;
lejos de Ti, añoro tu alborada.
Virgen de la Fuencisla, Inmaculada.
En tu cara sencilla y encendida
piadosamente mi canción anida,
celosamente acojo tu llamada.
Por tus ojos se vierte tanta luna,
tanto candor, tanto brizar la cuna
que, siendo hombre, yo me vuelvo niño.
Tomo la nieve de mi sangre ilesa,
recojo mis violetas de promesas
y el corazón violín, se hace cariño.
