18/10/21

DIOS TE BESÓ

 


 Y Dios selló tu carne penitente

con un beso de fuego prolongado.

Quedó tu corazón transubstanciado

en el dulce fluir de su corriente.

 

Amabas con las manos y la frente,

con la raíces de tu pie llagado.

Amabas en silencio concentrado

donde se nutre la palabra ardiente.

 

Ibas sembrando místicos latidos

con sencillez de flores y de nidos

que reciben calor y luz del cielo.

 

Tállanos con tu mansa reciedumbre

y préndenos el gozo de tu lumbre

para ser como tú desnudo anhelo.