Pero, Señor, tenemos miedo.
¡Es tan bella la amistad!
¡Es tan bello el amor!
Por eso tenemos miedo
de mancharlo con nuestra carne frágil,
con nuestro egoísmo razonado,
con nuestra vanidad enmascarada.
Tenemos miedo
al bombardeo de criterios distintos
que nos hieren constantemente
y nos califican de locos.
Danos salud (de tu verdad)
en la mente y en el corazón
para saber que somos los únicos
que no estamos locos.
Danos sencillez, para no creernos mejores;
danos sinceridad, para saber que no lo somos.
Limpia nuestro corazón
y dale fecundidad
para donarle en trasplante espiritual
a todos los hombres que se asfixian
de incredulidad.
Haznos fieles para no caer
y más fieles todavía
para levantarnos caídos.
Haznos buenos, sin complejo de buenos;
haznos profetas, sin complejo de profetas;
haznos, incluso, mártires, sin complejo de mártires.
Señor, Jesús, haznos hombres como tú;
dioses, casi como Tú,
de tanta humanidad divina,
de tanto cariño con detalles humanos,
de tanta alegría,
de tanta esperanza,
de tanto amor.
Tú, Amigo Mayor nuestro,
consérvanos AMIGOS.
