Sólo el amor auténtico madura.
Sólo el amor consuma la existencia.
Sólo el amor total se hace presencia
del Reino celestial y su hermosura.
La vida de los santos es llenura
de Dios vivido en cálida experiencia.
Poseídos por Él, poseen la ciencia
que da sabiduría y transfigura.
Doctores en amor, maestros buenos,
manantiales de Dios, ríos serenos
que transforman desierto en primavera.
Relicarios de luz, centros de vida
que ejercen el oficio de acogida
y alumbran con su llama misionera.