Eres Amor, ¡Oh Padre Omnipotente!,
y me lo dices en tu Hijo Amado.
Queda tu Amor divino pronunciado
en lenguaje de carne confidente.
Ver a Jesús es ver que estás presente
besando el corazón desamparado.
Es hallar el reposo deseado
y notar tu cariño redimente.
Gracias, ¡oh Padre!, aunque no Te he visto,
sé cómo eres porque Jesucristo
es tu rostro, tu luz y tu Palabra.
Quedo con Él, Contigo, en este nido
de ofrecerte mi amor agradecido
esperando que el cielo se me abra.