2/10/21

MADURO NIÑO


 

Mi madurez consiste en este gozo

de saberme tu niño.

 

Ser tu niño, Señor, no es refugiarme

en el niño blandengue e inactivo;

es escalar montañas de abandono

sabiendo que me esperas en la cumbre

y me añades tu fuerza si me canso

en el áspero ascenso.  

 

Soy niño tan maduro, que atestiguo,

con orgullo de amor, que ser tu hijo

es dar sentido pleno a la existencia.

 

Por eso, me laceran los orgullos

de orfandad que Te ignora o Te rechaza.

Me duele la pobreza vanidosa

que se pierde en sí misma y en su llanto.

 

Yo quería poner en las entrañas

de quienes no Te saben,

esta niñez que alumbra mis sentidos

y galopa en mi sangre confiada.