de pétalos suspensos en la brisa.
Frescura virginal en la sonrisa
y cristal en tu carne voladora.
Copian de Ti las llamas de la aurora
celosas por el sol que se divisa.
Tan alta en el amor y tan precisa,
que Dios con su color Te condecora.
Mística flor, en donde Dios habita,
donde con sangre tuya manuscrita
imprime el verso que nos da la Vida.
Y tan sencilla víctima silente,
que Dios Te nombra Madre confidente,
Mística Rosa con dolor pulida.