Con el cincel de la palabra pura,
con el toque de amor en la mirada,
vais labrando la luz invertebrada
en dimensión de humana arquitectura.
Ponéis el corazón en la aventura
de hacer al hombre voz articulada.
Sois la senda que lleva a la morada
donde la paz armónica madura.
Arquitectos de estrellas y de flores,
os llamáis simplemente Profesores
y profesáis cuanto el amor alcanza.
Seguid labrando generosamente
la luz del corazón y de la mente
hasta que el hombre llegue a la esperanza.
(A todos los Profesores que sembraron su palabra y su vida en el Instituto de Bachillerato “Andrés Laguna”, durante los 25 años de su existencia)