Estás en mi pobreza. Me transita
tu palabra, tu gesto, tu figura.
Ebrio de Ti, mi corazón madura
y encuentra el mar que siempre solicita.
Vierto mi ser en sangre manuscrita
para darte mi gozo y mi ternura.
Estoy enamorado, mi locura
no se puede ocultar, por eso grita.
Estás, Señor, en la raíz del verso.
Te dilatas por todo el universo
cuidando lirios, niños y palomas.
Mi barro humilde se deshace Tuyo
y en tu Nombre me nutro y me concluyo
porque Tú me sonríes y me tomas.