Como rosal de tallos esparcidos
dilata el Instituto su presencia.
Se hacen rosas las Letras y la Ciencia
con aroma y colores compartidos.
Horas de luz, minutos de gemidos
abren las sendas de la inteligencia.
La vida crece desde la paciencia.
La paciencia se nutre con latidos.
Corazón de cristal adolescente,
fantasía de anhelo transparente
buscando territorio a la alegría.
Sois, queridos alumnos, la sonrisa,
drama y comedia, de la luz con prisa
por alcanzar la madurez del día.
(A los Alumnos y Exalumnos de “Andrés Laguna”, en sus Bodas de Plata)