La luz de Dios se vierte en tu mirada
y es tu figura vuelo de la brisa.
Los ángeles custodian tu sonrisa
para tu verso limpio, Inmaculada.
La pluma del Amor se hace llamada
en tu carne de Virgen poetisa
y respondes tan leve y tan precisa
que tu Palabra es Su Palabra amada.
Sencillamente entre tus manos crece,
inmaculadamente se estremece
el poema de Dios que se hace Niño.
En el mar de tus ojos de alba pura
se baña y se alimenta de ternura,
Inmaculada Madre de cariño.