Sin desmayarse la Madre
se ha desmayado la luz
porque el Señor de los cielos
está clavado en la Cruz.
La Madre no se desmaya
porque ha de permanecer
con el corazón despierto
para podernos querer.
Inmola con el Hijo
al Hijo ofrece también
y en la patena del mundo
empieza el amanecer.
Acepta, Madre, los versos
que florece mi querer
y, junto al Hijo Divino,
inmola todo mi ser.