24/12/21

DIOS NACE CADA INSTANTE

 


Es Navidad, amigos, sentimos que Dios nace

sencillamente amando como la vez primera.

Desde el pesebre humilde nos mira y se complace

compartiendo la llama de nuestra pobre hoguera.

 

Dios asume la tierra desterrada del hombre

y con ella construye su tienda de cariño.

Para ocultar el brillo divino de su Nombre

se envuelve desvalido en la carne de un niño.

 

Viene con el silencio de la Virgen María

y nace en cada establo del alma como entonces.

Si el amor nos habita, enciende su bujía

con albores de nieve y música de bronces.

 

A veces ignoramos sus nuevas navidades

porque la densa niebla nos ciñe la mirada.

Pero si nos donamos cuidando soledades

encontramos a Dios en carne lacerada.

 

Nos llama en la palabra de los ojos cansados;

nos urge desde el hambre que quiebra amaneceres;

está sufriendo el tedio de los desempleados

y llora la arrogancia de efímeros poderes.

 

Dios brilla en el arroyo de cristal que gorjea

y en el roble que viste el bosque milenario.

Dios juega con los niños y en ellos balbucea

su palabra infinita como en su santuario.

 

Dios está en la sonrisa del amigo sincero

y disfruta el encuentro de palomas perdidas.

Dios recorre la selva que alumbra el misionero

dando pan y palabra para curar heridas.

 

Por eso, amigos míos, no alberguéis amargura

en los huecos oscuros del triste desconcierto.

Dios nace cada instante rebosando ternura

cuando el hombre le ofrece su corazón abierto.