22/12/21

PERDONA, MADRE, MIS CONFIDENCIAS

 


 

Voy a hablar Contigo, Madre,

permitiendo a mi palabra ser confidente.

La confidencia es el único idioma oficial.

 

Es un don saberte el más hermoso poema de Dios.

Es un paraíso escuchar

tu gesto, tu silencio y tu palabra

de poetisa de Dios.

 

Eres permanente primavera;

mañana soleada de domingo con campanas al vuelo;

bosque de árboles siempre en ascenso;

patria de todos los nidos;

manantial humilde que da a luz el mar;

consumación del querer divino;

alegría acabada del único Poeta total: Dios.

 

Perdona mis confidencias:

nacen de mi pobreza, del lago turbio de mis fragilidades,

pero también de mi cariño cierto,

de saber que Dios Te ha regalado a mí

para que seas el cálido aliento de mi balbuceo porque eres mi Madre.

En mi casa Te recibo: en la casa de mi corazón.