Arcipreste leal, pastor erguido
para sumar fulgor a su estatura.
A veces soñador que se aventura
a ser Quijote siempre combatido.
De buen humor, comparte complacido
sus chistes como fértil sembradura.
Es buen chico Tomás y mejor cura
porque da con amor verso y latido.
Cultiva con esmero la plegaria
que florece su iglesia Trinitaria
vergel de piedras con olor de cielos.
Tal vez, por eso su palabra- roca
evangélicamente nos convoca
a ser amigos y a fundir anhelos.