11/1/22

SÚPLICA INTENSA


 

(Alabar a Dios madurez total del hombre)

 

Llévame a la cumbre de mí mismo:

ser alabanza a Ti, Dios mío.

Que mi inteligencia se asombre, feliz, al pensarte.

Que mi corazón sea manantial de afectos a Ti.

Que mi expresión alcance la hermosura del arte…

Que el paso de mi tiempo no sea pérdida

de eternidad feliz.

 

Aléjame, Señor, de todo lo que no sea

alabanza y amor a Ti.

Convierte todo lo que hago en caminos y

senderos hacia Ti.

Consume cuanto soy, como incienso incesante

que se quema por Ti.

 

Transubstancia mi corazón, mis labios, mis

manos, desde su oscuridad pesada y opaca,

a tu Luz ingrávida.

 

Róbame de mi “yo” -ladrón de mis bienes-

y regálame la libertad de poseerme y

poseerte.

 

Escúlpeme en el cariño a Ti y entroniza

mi amante estatua en el corazón de los

cielos, de los mares, de los montes, de los valles…

 

Dame la única motivación eficaz para ser

siempre alabanza a Ti: ser tuyo: amarte sobre todo.

Sólo el amor me hará fértil, sacrificado,

comunicativo, alegre, alabante…

 

Sólo el amor, encendido e impulsado por Ti,

salvará las familias y las comunidades.

Sólo alabándote adquirimos “la paz que

no conoce el mundo y el gozo en el

Espíritu Santo”.