Deseo tu Ley, tu Luz alumbradora
de caminos de vida y esperanza.
Mano de madre son tus mandamientos
que siempre me conducen al hogar.
Tú me sirves, Señor, al orientarme.
Me llevas al calor de tus sentires.
Me dices cómo eres, cómo amas
a la criatura inteligente y libre.
Eres gracia operante en mis flaquezas.
Me das estilo de pensar; me animas
a construir con obras la alegría.
Eres mi libertad, porque me ensanchas
el corazón para entregarte todo.
Por tus caminos voy. No me desplazo
de la obediencia viva y entrañable.
Alcanzaré la dicha de quererte
y gustar el saber de tu Presencia.
Saborearé la gran sabiduría
de florecer tu Ley en testimonio.