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10/3/22

AMOR A DIOS SOBRE TODAS LAS COSAS

 


 

 

Salvaré mi amor a Ti, sobre todas las cosas.

Arrancaré los egoísmos que se adhieren como

parásitos a las alas de mi corazón.

 

En la escala de mis preferencias, serás Tú el

más alto, Señor. Perdón: serás el Único,

porque todo lo demás, sin Ti carece de

entidad y de sentido para mí.

5/3/22

CUANDO REPARE DIOS EN LAS MANOS DEL HOMBRE: CONCLUSIÓN

 


 

Ya sólo me falta darte cuenta de un surco:

el labrado con mi palabra.

Mi palabra, efusión de mi carne,

enlazó mi vida con tu Vida y con sus vidas

en la amistad.

 

Sí, he pronunciado la palabra “amigo”

hasta los límites de convertirla en tópico. Pero Tú sabes, Señor,

que nunca ha sido tópico en mis labios.

CUANDO REPARE DIOS EN LAS MANOS DEL HOMBRE VI y IX

 

 

Y labrados están

en carne dolorida

el sexto y el noveno surcos.

3/3/22

CUANDO REPARE DIOS EN LAS MANOS DEL HOMBRE V

 






La quinta: No matarás.

Señor, ¿Cómo iba a matar?

No podía pintar de rojo

las calles, las casas, los árboles, las montañas…

No podía hundir en el abismo

ese río misterioso - la sangre - que fluye de tu manantial.

CUANDO REPARE DIOS EN LAS MANOS DEL HOMBRE IV

 



 

Mi cuarto surco ha fructificado casi solo.

Tú lloviste sobre él

las aguas del instinto - padres, hijos -.

A mí me bastaba abrir los ojos y contemplar

el río de nuestra sangre en cauce hondo.

¿cómo cortar su cálida corriente?

1/3/22

CUANDO REPARE DIOS EN LAS MANOS DEL HOMBRE III

 



 





Y aquí están las granadas espigas de mi tercer surco:

cada semana, cada día, cada hora, cada minuto, cada segundo,

busqué paréntesis de reposo

para respirar en la hondura eterna

de tu aire.

28/2/22

CUANDO REPARE DIOS EN LAS MANOS DEL HOMBRE II

 


 







Tampoco se halla estéril mi segundo surco.

Yo, Señor, al pronunciar DIOS,

he sentido un cálido galope en mi sangre

y una filial seguridad

en las columnas de mis huesos.

 

Tu Nombre

brizaba mi sueño,

Tu Nombre

erguía mi trabajo.

Era la raíz de mi alegría

tu Nombre.

Y tu Nombre

me resucitaba en el dolor.

Ahora mismo

tu Nombre

alimenta la carne de mi palabra para hablarte.                                                          

Ceñido por tu Nombre

Te pronuncio,

Te noto,

Te declamo,

Te manuscribo.

 

Y sé que no eres flor de mi sueño o de mi grito,

sino Presencia

que me hospeda,

que me escudriña,

que barre mis sombras.

Yo, Señor, inundado de tu Nombre-Luz,

veo,

me dejo invadir por los colores,

en feliz abandono

de ser viviente.

 

Y ahora, Señor,

que reparas cálidamente en las

manos de mis labios,

invoco tu Nombre

para que me entronices

en la alegría perpetua

de pronunciar primaveralmente

tu Nombre,

para que me envuelvas

con el abrazo amorosísimo de

tu Nombre.

 

No tomé

tu Nombre

en vano;

está pleno de vida en mí

TU NOMBRE.

27/2/22

CUANDO REPARE DIOS EN LAS MANOS DEL HOMBRE I

 





“Yo, diminuta materia pensante,

yo, chispa de eternidad sobre las alas impalpables del espíritu,

he pronunciado cordialmente dos palabras: PADRE, HERMANOS”.

 

Yo no he sabido más;

pero mi dolor

pronunciaba estas palabras

y también las pronunciaba

mi alegría.

 

Yo, Señor, Te he amado

en todas

y sobre todas las cosas.

24/2/22

CUANDO REPARE DIOS EN LAS MANOS DEL HOMBRE (Introducción)

 


 






“Como el Padre me amó, Yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor.

 Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor…” (San Juan, 15,9)

 

Apenas se da cuenta

el Hombre

de que Dios va a reparar

en sus manos.

17/1/22

AMADA LEY DE DIOS

 



 

Deseo tu Ley, tu Luz alumbradora

de caminos de vida y esperanza.

Mano de madre son tus mandamientos

que siempre me conducen al hogar.

 

Tú me sirves, Señor, al orientarme.

Me llevas al calor de tus sentires.

Me dices cómo eres, cómo amas

a la criatura inteligente y libre.