10/3/22

AMOR A DIOS SOBRE TODAS LAS COSAS

 


 

 

Salvaré mi amor a Ti, sobre todas las cosas.

Arrancaré los egoísmos que se adhieren como

parásitos a las alas de mi corazón.

 

En la escala de mis preferencias, serás Tú el

más alto, Señor. Perdón: serás el Único,

porque todo lo demás, sin Ti carece de

entidad y de sentido para mí.

 

Te amo Señor.

Me llamo “Amor a Ti”, como las flores

se llaman “hermosura de pétalos y aroma

agradable”.

 

Tu amor impregna mi ser y mi existir

como la lluvia serena recala la tierra

saturada y la hace fértil.

 

Vivo siendo criatura libérrima y agradecida

en el amor sin penumbras a Ti.

Ya sé que eres Tú, quien me amas tanto

al amarte yo en mi totalidad.

 

Desearía ser todos los seres que brotaron

y brotan de tu Mano, para amarte.

Desearía pensar y latir en todas las

conciencias inteligentes y libres

para decirte: Vida mía, Te amo. Poséeme.

 

He superado la pobreza de mis pecados;

la pobreza de mis limitaciones;

la pobreza de mis temblores

en Tu amor.

Nada, ni nadie me arrancará de quererte.

Me fío de Ti, como el niño que

duerme seguro en los brazos de su madre.

Tú eres mi alimento

mi respiración

mi salud, mi paraíso.

Te amo, Señor. Mi nombre es “Te amo Dios mío”.

 

Cuando pienso que no soy digno

de habitar en el hogar de tu cariño

y, sin embargo, Tú me regalas estos

pensamientos y estos sentimientos,

todavía crece más

el asombro, la fascinación, la palabra

de todo mi ser hecho amor.

 

Gracias, Señor, por este paraíso anticipado

de quererte sobre todas las cosas,

He superado y estoy superando la muerte

con este sobrevuelo de amor.

Cuando desaparezcan “esta cárcel y estos

hierros” del tiempo y del espacio

seré plenamente feliz

hermanándome con la voz unánime

de la creación recapitulada

para amarte siempre

sobre todas y en todas las cosas.

 

“Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todas tus fuerzas” (Mc. 12,30).

 

(Segovia - 10 - Julio -1989)