27/1/22

HÁGASE TU VOLUNTAD

 

 

A veces nos sorprenden los galopes

de nuestra sangre oscura

hacia el desierto.

 

Inventamos caminos que nos llevan

al vacío de nosotros y del mundo.

Agotamos la sangre de esperanza

para desesperarnos contra el muro.

 

Pero el miedo al retorno nos flagela

y esclaviza en la cárcel del antojo.

 

No crecemos, ni andamos;

desandamos la vida estérilmente

hacia el temblor de nubes sin estrellas.

 

Es nuestra voluntad, Señor, rebelde

a construir la catedral del gozo

sin finezas de tiempo en las columnas.

 

Te pedimos la luz de tu querer,

la libertad ganada por la senda

que sintoniza Tu querer y el nuestro.

 

Haznos saber que tu querer nos crece

en dimensiones nuevas y perennes.

 

Que arranquemos los cardos del antojo

y sembremos Tu trigo de esperanza

en nuestro pobre huerto equivocado.