Me llaman “Gozo”, porque con la brisa
envío teologales certidumbres.
Vivo de Ti, Señor. Y mis costumbres
siempre regalan fraternal sonrisa.
Galopo por la vida. Tengo prisa
por alcanzar la nieve de tus cumbres.
Hospedo en mi mansión de vivas lumbres
a los de sangre muda e indecisa.
Me llaman “Gozo”, porque balbuceo
el paraíso de la Luz que veo
y profeso locura confidente.
Me llaman “Gozo”, porque voy sembrando
mi corazón entero y declamando
el poema de amarte locamente.