“Tanto amó Dios al mundo que le dio su propio Hijo” (Jn. 3,
16)
Es Navidad. El Padre nos envía
al Hijo Eterno de su Ser divino.
Dona su carne el seno cristalino
de Madre virginal: Santa María.
Su locura de amor nos desafía
a tallar con amor nuestro destino.
Este Niño de Luz es el Camino
que conduce al hogar de la Alegría.
Vayamos a Belén, nuevos pastores,
con regalos humildes y con flores
de sonrisas de paz agradecidas.
Es Navidad. Abrámonos: que entre
la Virgen con el fruto de su vientre
dando a luz al Amor en nuestras vidas.