8/1/22

SIENTO QUE DIOS ME MIRA

 


Huyendo de mi voz caigo en la cuenta

del verso del tomillo y de la roca.

Siento que Dios me mira, que me toca

para besar mi entraña macilenta.

 

Huyendo de mi sombra, me alimenta

esta luz interior que me convoca

asciende por mi sangre hasta mi boca

como rosal que en rosa se revienta.

 

El silencio de Dios alumbra tanto,

que se hace claridad y confidencia

cuando el hombre descorre sus cerrojos.

 

Basta quedar cautivo en el encanto

de saber que pregonan su Existencia

las cosas que nos besan en los ojos.