4/2/22

PRESÉNTAME EN TUS MANOS, MADRE MÍA

 


 

No soy digno, lo sé, pero Te ruego

que me presentes en tus manos puras.

Igual que presentaste al Hijo-Dios

en ceremonia de obediencia humilde.

 

¡Virgen María, lámpara materna!

Avala Tú mi pobre ser manchado

con tu virginidad virginizante.

 

Sosiega Tú mi pobre sangre airada

con la fiel mansedumbre de tus ojos.

Restaura Tú mis pobres alas rotas,

al vuelo original del entusiamo.

 

No soy digno, lo sé, pero es posible,

si tus manos me toman,

volver a ser ofrenda inmaculada.

 

Tus manos curan todas las heridas.

Tus manos prenden todos los anhelos.

Tus manos alzan del cansancio terco.

Tus manos reaniman cuanto besan.

 

Preséntame en tus manos y en tus ojos

acostumbrados a la Luz divina.

 

Vuélveme niño dócilmente tuyo

para encender mi lámpara apagada

y lucir, generoso, mi existencia.

 

Dame al Señor desde las manos tuyas

y muera -Simeón- cantando auroras.