5/2/22

TOMA MI VOZ

 



Toma mi voz, mi pobre voz herida.

Esta sangre de vuelo no volado.

Este sueño que espera lacerado

de tanto ser palabra sumergida.

 

En este mar de mi anhelante vida

nadie navega, Dios. Nadie ha llegado

a disfrutar el gozo consumado

de tu frescura eterna compartida.

 

Toma mi mar y ahoga corazones

en sus olas de amor con dimensiones

de eternidad filial y confidente.

 

Quiero librar al hombre de su peso,

su peso de orfandad. Y darle el beso

que Tú me das a mí perennemente.