Soy una criatura feliz:
Sé que me amas, Señor,
y ocupo un lugar,
cálidamente pronunciado
en tu pensamiento.
Asomado a los seres, asido a ellos
te alcanzo filialmente
y siento que nos nutres.
Si acierto a pronunciar una palabra
es para decirte “gracias”;
si acierto a vivir
es para compenetrarme
en fraternidad cósmica.
Las primeras y las últimas
estrellas del firmamento
están concordes conmigo.
Y los agujeros negros, densos y profundos,
me habla de Ti.
Soy una criatura feliz:
Todo Tú me miras
y me dices con permanente latido,
que me quieres.
Gracias, Señor, gracias.