Ninguno de mis desvelos, mis trabajos o mis ansias
buscan otro término, que amarte sobre todas las cosas.
Soy y existo, porque estoy recibiendo de Ti, Dios mío,
un caudal permanente de afectividad creadora y conservadora.
Tú impulsas los latidos de mi corazón
y ordenas detalladamente la misión de mis células.
Tú me regalas el sol, el aire, el agua y la tierra humilde y firme
que me sostiene y me yergue besando mi pisada.
Tú me recibes y me cuidas, sacramentalmente,
como Mamá, diligente e intuitiva,
que protege la salud y el crecimiento de su hijo.
Tú consolidas mi inteligencia
con la grata certidumbre de las verdades de fe.
Tú orientas mi caminar
con el yugo liberador de tus mandamientos y tus consejos.
Tú Te concretas, Te dibujas, me miras, Alentador y Cercano,
en el rostro de la Iglesia -Madre- Hogar.
Señor, ¿qué otra cosa puedo hacer con mi existencia minúscula,
sino emplearla enteramente para amarte sobre todas las cosas?
Querría darte todo, pero sólo dispongo de mí, diminuto manojo
de pensamientos y sentimientos flotando sobre el tiempo.
Sí, sólo amarte es lo que puedo. Es decir:
Excavar manantiales de amor a Ti en todas mis posibilidades.
Aprender el idioma de las flores, de las mariposas y de las montañas
para salmodiar tu Nombre.
Ser arquitecto de intimidades místicas, que en soledad y silencio,
se hagan donación purísima de afecto a Ti.
Sembrar, en todas las ocupaciones y estados de los hombres,
árboles en vuelo de alabanza a Ti.
Te amo y ningún otro oficio ni ejercicio me pueden satisfacer, sino están
impregnados de cariño a Ti.
Y , cuando digo “Te amo”, entiendo
quedar en tus manos como dócil pelotita -de trapo, apenas Te servirá-,
para que juegues con ella.
Entiendo: despojarme de cosas, de personas y de mí mismo
para ser solo tuyo.
Entiendo: vivir para tener encendida mi lámpara minúscula.
Entiendo: ser testigo: “sal”, “luz”, vida compartida con los hombres y las cosas.
Entiendo: ser feliz y rebosar alegría y asombro ante tu Realidad maravillosa.
Cuando digo “Te amo”, entiendo que mi existencia se articula en tres palabras:
SÍ, AMOR, GRACIAS.