Ninguno de mis desvelos, mis trabajos o mis ansias
buscan otro término, que amarte sobre todas las cosas.
Soy y existo, porque estoy recibiendo de Ti, Dios mío,
un caudal permanente de afectividad creadora y conservadora.
Tú impulsas los latidos de mi corazón
y ordenas detalladamente la misión de mis células.
Tú me regalas el sol, el aire, el agua y la tierra humilde y firme
que me sostiene y me yergue besando mi pisada.